jueves, 10 de diciembre de 2015

Sin sentido #10

Abres los ojos y esperas haber podido descansar. No ha sido así. Otra noche más en vela. Las ojeras reflejan los pensamientos, los miedos y las dudas. No tienes ganas de salir a la calle, ni de mirar a nadie. Tampoco de sonreír ni de hablar. Solo quieres seguir escuchando música y pensar más y más en la cama. Crees que todo estaba bien, mira a tu alrededor. Rodeada de gente y abrazando la soledad en una esquina oscura. Es complicado expresar tantas emociones, PAS. Sí, es una putada, pero es así. Todo duele más de lo normal, el miedo es más alto que tu y la angustia te aprieta el estómago. Añade un sin fin de mentiras, de creencias que no llegan a nada. De una ilusión que no verá nunca la luz, de un sueño que no podrá ser. Ves que hay salida pero no sabes como tomarla. Cada vez observas más cómo hay obstáculos, "never give up" decía la pared. A veces una frase o una creencia no te posibilita alcanzar la felicidad, luchar contra todo lo malo y acariciar lo bueno. No cuando la salida está demasiado lejos y tu mejor opción es tirar la toalla. Es triste sentirse así, sentir que vives rodeada de mentiras de aquellas personas que jamás pensarías que te engañarían, de lazos pendientes por  hilo por situaciones de la vida, o de inseguridades continuas. Es difícil explicarle al mundo cómo te sientes y que estos intenten entenderlo porque creo que es imposible. Solo me queda levantarme cada mañana como llevo haciendo hasta ahora y esperar que pase el vendaval. Hace frío, mucho. Pero ya pasará... Como alguien me dijo alguna vez "da igual lo que patalees, lo que llores, el tiempo pasará y poco a poco dejarás las piernas relajadas y tus lágrimas no volverán a salir de nuevo. Lo único que nos debería tranquilizar es que todo pasa, lo bueno y lo malo".  

sábado, 5 de diciembre de 2015

Sin sentido #9

Don't think I could forgive you (...) me gusta mucho como suena esa canción. Tiene algo, no sé muy bien qué es. Hace tiempo. Mucho. Soy becaria. Hace ya tiempo que lo sé. Grata sorpresa. Papeles. Más. Congreso. Almagro. Vino, risas y secretos. The winter is coming. Déjame abrazarte, cerrar los ojos y sentir que todo va a salir bien. Dolor, mi segundo apellido. Lágrimas. Ruptura. Descontrol. No entiendo absolutamente nada. 5, 4, 5, 6, 4 y ahora 1. Pero es decisión propia. Totalmente. Es imposible que entiendas nada. Se aleja lentamente. Poco a poco. Mi mayor refugio. La tormenta no parece pasar. Dudas hasta de tu vida misma. Patinemos sobre hielo, dejemos que nuestras preocupaciones desaparezcan. Y come, más aún. Y déjame que te busque bajo las sábanas. Permite que detenga el tiempo para seguir mirándote y deleitarme con tu mirada. Es placentero, reconfortante. Es todo un alivio. No te despegues de mí, abrázame de nuevo, no me canso. Te necesito y te quiero. Te quiero y te necesito. Estoy cansada pero me visto, hemos quedado. Juego de Tronos con buena compañía. Esa perrita que no deja de ladrar y la tranquilidad de estar totalmente relajada. Miradas, risas, cachimba, secretos, cotilleos. Grandes noches. Haz de comer. No. Lo odio. Todo por ti. Miradas, deseos y ganas de comerse el mundo. Apaga la luz y pon la alarma, mañana comienza un nuevo día.

domingo, 15 de noviembre de 2015

(...) "Maldita sea Ana, sólo serán unas cervezas y unas risas ...

Me echo en la cama, necesito estar sola, pensar y llorar. Cierro los ojos y lloro tanto que me quedo dormida. De repente, sin darme cuenta, viajo por recuerdos maravillosos que me hacen que me sienta un poquito mejor. 

"No sé qué ponerme, hace frío pero a la vez calor, estamos ya a mitad de abril. Maldita sea Ana, sólo serán unas cervezas y unas risas no vas a un maldito desfile". Me puse mi chaqueta de cuero negra y salí sin más dilación. Habíamos quedado en la plaza de Derecho. Ahí estaba él. Su sonrisa era contagiosa. Estuvimos en un bar que tenía muy buena pinta. Allí no paramos de hablar y hablar. Yo notaba como la cerveza estaba haciendo que dijera cosas que podrían asustarlo, pero no me importó. Fui al baño, cogí el teléfono y no dudé en escribir a mi amiga: todo va bien, me encanta este chico. Me retoqué un poco en el espejo y salí. Pagamos las cervezas y nos fuimos, era tarde. Yo al día siguiente tenía una presentación para la clase de Lozano, qué palo. Caminamos en silencio por aquella estrecha calle cuando de repente, él me miró y me besó. El corazón se me puso a mil por hora, estaba temblando. No me podía creer lo que estaba pasando en ese momento. Seguimos con besos llenos de palabras ocultas, y fue cuando, de repente, comenzó a llover. Eso no nos importó. Y seguimos, más y más besos. En mi hubo algo en mi corazón que me hizo que despertara y me pusiera en alerta. "¿Qué ocurre? ¿Por qué siento esto? ¿Qué narices está pasando?" miles de preguntas sin respuestas me hacía mientras lo miraba a los ojos y me secaba un poco el pelo. Estaba diluviando. Llegó el momento de separarnos, cada uno por su camino. Cada uno a su casa. Llegué a casa y me senté en la cama, totalmente empapada, puse la estufa y me eché. Me puse a analizar detenidamente que había ocurrido, paso por paso, pero lo que más me confundía era lo que había sentido mientras nos mirábamos, cuando nos besábamos... "sea lo que sea son solo imaginaciones mías, en una noche no se puede sentir nada Ana, deja de soñar"

Y hoy, siete meses después, sigo pensando que vivo en un sueño. Un sueño maravilloso que me mantiene viva. Un sueño que me sacó de una gran pesadilla. Es increíble el poder que puede tener una persona para sacarte de una de las situaciones más dolorosas de toda tu vida y hacerte creer que el amor existe de verdad, que cuando menos te lo esperas, llamará a tu puerta y te abrazará más fuerte que nunca.

 

martes, 20 de octubre de 2015

Sin sentido #8

Un mes y unos días han pasado para poder volver a ponerme delante de la pantalla del ordenador y dejarme llevar por lo que mi mente necesita contar aquí.
Es demasiado tiempo, muchos problemas, inquietudes, llantos y decepciones. El mes de septiembre y octubre ha sido duro, pero aún así poco a poco he ido viendo la luz y descubriendo múltiples cosas. Tanto buenas como malas. He perdido a gente, pero también he ganado mucho, quizás más de lo que he perdido, y ya no es solo la cantidad, es la calidad. Ha sido unos meses llenos de papeleos, de dudas, de problemas, de desconfianza y de amor. Podríamos empezar a escribir frases sin sentido ¿no?

Cuéntame más. Duda. Llora. No puedes dormir, el miedo y la angustia te puede. Empiezas a ver los diferentes lados de ese cubo que tienes frente a ti. Y es cuando te das cuenta de que no es tan cuadrado como pensabas. Papeles, llamadas, escribe. Está mal. Vuelve a hacer todo el trabajo en unas horas. Hablamos frente a tu tutoría, vuelves a demostrarme que confías en mi, que puedo con ello. Más papeles, sellos y firmas. Cabreos y llantos de nuevo. Más y más agobio. Empieza el curso. Se avecinan curvas. Todo va muy rápido y sigue habiendo miedos y angustias, pero siempre prevalece un pilar fundamental que ha conseguido que me agarre a él en la tempestad más horrible. Vamos a una charla, para creernos inteligentes tal vez, o para descubrir y desenterrar uno de mis más mayores deseos. 25 de septiembre. Secretaría. 1 año. Libro rojo que le pone etiqueta a aquello que no tenía nombre y un anillo que sella la amistad más real que he tenido en mi vida. Un gran día, sin dudarlo. Mis dos pilares siguen ahí, aguantando el techo que puedo ver como poco a poco sigue tambaleándose avisándome de que va a caer en cualquier momento. Me tumbo en la cama y me agarro a ti, lloro, mi llanto es doloroso, sigo sin ver la luz al final del túnel, mi futuro es incierto y mis dudas son cada vez mayores con respecto a qué debo hacer.


Poco a poco va saliendo el sol, puedo notarlo. Noto como me calienta el pelo y como puedo ver mejor el  camino a seguir. Un mes complicado, agobiante y desesperante, pero ahora empiezo a subir la escalera y no necesito ayuda, puedo sola. Estoy deseando volver a ver la cima y seguir andando sin miedo a nada.

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