Vaga. Torpe. Inútil.
Todos los años lo mismo.
No hago nada bien, soy una bocazas y encima no sirvo para estudiar.
Celosa y envidiosa.
Absurda.
Solo necesito llamar la atención y no sé vestir.
Soy rara, muy rara.
Me gustan los videojuegos.
He repetido dos veces y es porque profesores me han dicho que no sirvo para estudiar, que lo deje.
Soy malísima con el inglés.
Me hundo con muchísima facilidad.
¿Segura de sí misma? eso de donde te lo sacas ¿de la manga? soy más insegura que un adolescente.
Indecisa para cualquier asunto de la vida.
Asustadiza, miedica, cagada.
No soy capaz de tomar una decisión por sí misma.
Soy una persona dependiente.
Obsesiva y controladora.
Muy impulsiva.
Nunca callo, crítica, dura, fría y que no soy capaz de amar a nadie que no sea mi propio ego.
Realmente no me gusta leer, solo es postureo.
Y ahora me ha dado por el maquillaje.
Nadie sabe como he entrado en la universidad ni tan siquiera como me han dado una beca de colaboración.
Tengo problemas mentales y ansiedad.
Nadie me quiere por como soy.
Soy una hija de la gran puta.
Estoy con la gente por un interés.
Solo me importa el dinero.
Mis matrículas de honor fueron regaladas.
Y mis amistades falsas.
No me quieren ni los perros.
No soy sincera, jamás lo he sido.
Soy mala con mi familia.
Estoy loca, pero de verdad.
Sí, sí, sí. Hace unos días vi en un canal de mi vlogger favorito el reto llamado "Roast Yourself". Este reto trata básicamente de reunir las críticas que has tenido durante toda tu vida y grabar un vídeo musical. Pero ni tengo tiempo para grabar, ni me apetecía componer una letra la verdad. Así que decidí escribir lo primero que se me venía a la mente, es más, como siempre, no pienso revisar lo que he escrito puesto que esa es la magia de mi blog desde hace ya 4 años. Poco más, quien realmente me conoce, sabe quien soy y eso es lo más importante. La verdad es que me ha gustado bastante hacer "este reto" porque he pensado muchísimas barbaridades que me decían hasta profesores sobre mí. Es curioso ¿verdad? Os animo a que lo hagáis, ya sea por vídeo, escrito o yo que se, pero mola bastante.
sábado, 10 de septiembre de 2016
jueves, 18 de agosto de 2016
Ellas
Te tiran el muro que tu llevas un año casi construyendo poco a poco. Granito a granito. Y eso es bueno, claro que lo es. Llevo ya un mes viendo los progresos y cada ladrillo caer al suelo y romper en mil pedazos. Y todo fue de la manera más casual que te puedas imaginar. Había alcohol de por medio y secretos inconfesables. Había miradas y sentimientos encontrados. Había algo escondido que llevaba tiempo queriendo ser descubierto. Y ahora, tres meses después me doy cuenta. Una fresca noche de agosto me doy cuenta de cuanto he ganado. De cuanto ha merecido la pena. Estoy descubriendo algo muy bonito y aunque tengo un poco de miedo, me puede más la intriga y las ganas de saber más y más. Estoy contenta de encontrar de nuevo un pequeño hueco donde sentirme yo misma y sin el miedo a que me juzguen. Me río con ellas, e incluso le cuento mis miedos, mis locuras y mis preocupaciones, ellas se encargan de ponerme los pies en la tierra e incluso de hacerme entender cómo funciona la vida misma. No sé, estoy contenta a pesar de que hace escasas horas quería matar a alguien de la rabia y frustración que había en mi. Creo que por eso necesitaba dejarlo escrito, para ser consciente de que está pasando y debo disfrutarlo. Porque vuelvo a creer que ese muro que tenía era muy complicado de tirar, pero está muy destrozado y es algo que me llena de alegría porque puede ser el comienzo de algo muy, pero que muy bonito.
viernes, 12 de agosto de 2016
Laberinto
viernes, 22 de julio de 2016
Pesadilla
Es una pesadilla, una pesadilla que se repite de nuevo. Te han arrancado el corazón de cuajo. Ha sido doloroso pero ahora todo es diferente, lo ves desde otro punto de vista. Analizas las situaciones planteándote millones de alternativas a un mismo problema. Y es cuando te paralizas. Tu mente estalla y tu cuerpo se desparrama por el suelo de aquella habitación. El disparo ha sido directo y ha logrado su objetivo.
Pánico, miedo y desconfianza.
Una vez en el suelo, todo se ve nubloso, no logras discernir la realidad. No sabes si te duele tan siquiera. Es una sensación agobiante a la par que agradable. Comienzas a hablar en voz alta, necesitas oír algo y espantar a tus pensamientos.
Hace frío en una noche de 40 grados.
Te acurrucas bajo esa desnudez que te hace sentirte más débil todavía. El suelo está mojado. No sabes muy bien de qué. Te levantas, notas el aire caliente chocar contra tu rostro empapado en lágrimas. No sabes muy bien cómo sentirte. No entiendes bien qué camino debes escoger. Sigues hablando en voz alta. Cada vez más alta, ahogando de nuevo los pensamientos. Miras a la luna y sientes que solo ella es testigo de lo que sientes, de cada escalofrío que recorre tu cuerpo y de cada sentimiento roto. Haces memorias y notas las balas, los hachazos en tu espalda, incluso te la tocas para saber si sigues sangrando, pero no. No sangras, la hemorragia ha parado. Te sientas en el sofá y te enciendes un cigarrillo. El sabor rancio del tabaco te hace que tosas y que te des cuenta de que está todo perdido. Miras hacia atrás y ves un muro invisible. tu mano va a tu pecho.
Es el momento.
No sientes nada, no late tu corazón y no te duele nada. Vagas por la casa como si fueras un zombi. No te importa nada de lo que pueda suceder, solo te guías por instintos. Te echas en la cama y lloras, lloras como hacía mucho que no llorabas. Pero esta vez, no sientes nada por dentro, vuelves a hablar contigo misma.
No tengo el valor necesario para continuar.
Alcanzas a poner el ordenador, y tecleas algunas frases para que no se te olviden jamás. Es cuando miras a tu alrededor y no sabes qué es lo que está pasando, todo parece una pesadilla. Una pesadilla que no sabes como salir de ella. Una sensación indescriptible que te conmueve todo el cuerpo y que te hace darte cuenta de que ya nada será igual de que tú ya no tienes corazón y que ya no te pueden hacer más daño.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

