martes, 22 de enero de 2013

Exámenes

Esa época tan temida por los estudiantes. Ahora yo soy una de las integrantes de ese pánico a una simple hoja de papel escrita con unas pocas preguntas.

Temidos exámenes universitarios. Jamás pensé que fueran tan duros. Jamás pensé que habría que echarle tantísimas horas. Ahora entiendo todo lo que mis profesores de instituto nos decían "nunca lo dejéis todo para el último día", "aprender a hacer esquemas, os vendrán bien para la universidad" ¡qué razón llevabas Jose Antonio, profesor de Lengua y Literatura!

Llevo tres semanas estudiando como una loca y aún así ¡estoy agobiada! miles de prácticas, millones de apuntes, millones de fechas, nombres... Tengo miedo a los exámenes ¿como me voy a saber más de 100 años de historia? empiezo en el antiguo régimen y acabo con los atentados del 11 de septiembre ¡oh dios mío sálvame si es que existes!

Tengo ganas de terminar, de poder salir a hacer fotos, de escribir, de vivir la vida de nuevo. Realmente ahora mismo me siento presionada por los exámenes, yo a mi misma me meto presión "Ana hoy tienes que estudiarte un par de temas de historia". Es duro, muy duro. Jamás pensé que sería tan agobiante. Supongo que en tres semanas, habrá acabado este calvario y podré respirar tranquila. La mala suerte que he tenido ha sido la muerte del hermano de Aaron, el batería de Billy Talent. Necesitaba ese concierto para coger fuerzas, lo necesitaba como pastilla antidepresiva, pero no hay podido ser, creo que en ellos y se que volverán para volver a hacerme la niña más feliz que pisa el planeta en ese par de horas gritando como loca.

Nada más, supongo que ha sido una entrada algo aburrida, pero ahora mismo, mi vida es muy monótona.

Me levanto, desayuno, hago la cama, me ducho, estudio, almuerzo, voy a la facultad, vuelvo a estudiar, ceno, me acuesto. Y entre esos periodos, twitteo algo.

Con respecto al resto de mi vida, todo va mejor. He decidido centrarme en lo que de verdad importa, dejar de comerme la cabeza por tonterías y niñerias. Soy madura, y los problemas insignificantes he de dejar marchar.

Poco más por hoy, nos vemos... nos vemos otro día :D

martes, 15 de enero de 2013

Sueños rotos

Eran las tres y media de la tarde. Yo me preparaba para ir a la universidad como de costumbre. El móvil vibró un par de veces. Las chicas estaban hablando por el grupo de "Billy Talent here we go". Leí "tengo malas noticias", imaginé que no podríamos dormir en su casa o algo por el estilo, pero cuando leí:

"El concierto ha sido cancelado, chicas Billy Talent no viene a España"

Noté como mi corazón se paró unas milésimas de segundo. Pude observar como todo lo que me rodeaba carecía de sentido, como todo se hacía más borroso y mi me costaba respirar. No me podía creer lo que había leído. Aún con algo de sentido común fui a Twitter, busqué y lo encontré. No venían a España, habían cancelado la gira por Europa por la muerte de un familiar. Fue entonces cuando grité y rompí a llorar con fuerza, mucha fuerza, notaba como si me ahogara, como si no pudiera respirar. Me habían quitado el oxígeno que me mantiene en viva. Me sentí mal, fatal, como nunca me había sentido. Llevaba meses esperando ese concierto, lo había pasado mal y me era necesario asistir a tal evento para poder desahogarme. Comencé a martilizarme por todo. Había estado estudiando muchísimo para poder disfrutar del concierto, había planeado tantas cosas y en unas milésimas de segundo, se me habían derrumbado. 

Os prometo que esa sensación que he sentido, no se la deseo a nadie. Es como si me hubieran arrancado el corazón, lo hubieran tirado y luego me lo hubieran vuelvo a introducir en mi pecho. Mis ojos no paraban de llorar, cada vez me dolían más. Quería morirme. Cogí el teléfono y llamé a mi hermana. Intenté articular palabra con ella pero no podía desahogarme, me era imposible. Mis compañeros estuvieron a mi lado, pero ellos no me entendían, al menos no como yo quería. Avisé a mi chico. Le dije "llámame". En dos segundos estaba preocupado "¿qué ha pasado Ana? ¿Por qué lloras?" cuando le dije lo que había ocurrido se calló, la voz se le cambió, se que me comprendió en el momento. Es el único que me entiende, sabe que para mi Billy Talent es lo más grande, es aquello que me mantiene ilusionada, es mi todo. Me escuchó, me dejó desahogarme por el teléfono, yo pensé que en cualquier momento me caería al suelo, sentía como no lograba controlar mi cuerpo, mis piernas temblaban, mis ojos no dejaban de llorar, no podía articular palabra alguna. Me era imposible creer lo que estaba pasando. Había esperando con tanta ilusión a volver a verlo, volver a sentirlo, volver a cantar mientras cierro los ojos... me había hecho tantas ilusiones que aún, tras haber pasado casi nueve horas de haberme enterado, continúo sin creerme que algo así me haya pasado, a mi y a todos los fans claro. 

Se que los que leáis esto pensaréis "está loca". Puede ser, pero os aseguro que no hay nada que me llene más que su música, es lo único que consigue eliminar mis estados de ansiedad, de tristeza, me hace tirar hacia delante pese a los miles de problemas que me presenta la vida, día tras día... os prometo que no hay nada más grande que su música para mi. Es casi como mi religión, me gusta, no tiene más. Me siento muy identificada con cada letra, los sigo desde hace años y me encantan, punto. 

Se que todo esto ha pasado por algo, todo pasa por algo en concreto. Intentaré dejar de llorar, aunque ahora mismo escribiendo esto, he vuelto a derramar las lágrimas de la rabía y la impotencia que tengo en el cuerpo. Espero que vuelvan, confío en ellos, no me han fallado nunca, cuando reanuden la gira por Europa, seré la primera que compre la entrada.

NEVER GIVE UP

martes, 8 de enero de 2013

De vuelta a casa

Al fin estoy de nuevo en Granada. Qué ganas tenía de volver. Estar de nuevo con mis compañeros de universidad, de piso. Volver a tener la tranquilidad de mi cuarto. Poder pensar detenidamente sobre mi vida.

Creo que salir de aquí fue un error, pero de los errores se aprende. Pasé unas navidades bastante malas, pero eso terminó. Estoy aquí, y quiero empezar de cero. Ya lo he hecho. Aún siguen insultándome gente anónima, la verdad es que ya me da igual. Se como soy, quien soy y que quiero. No me duele casi nada, estoy curada de espanto. Se que será complicado pero tengo tantísimas ganas que no puedo evitar esperar resultados a la larga.

La gente me ataca por cada cosa que hago, tengo o quiero. Por fin me he dado cuenta que solo es envidia lo que ellos sienten, no encuentro otra explicación coherente.

Ahora empieza uno de los meses más duros de la universidad. Los exámenes, los temidos exámenes de universidad. Tengo muchas ganas de terminar y volver a tener algo más de tiempo para mi. Creo que estaré algo más desconectada de lo que suelo estar. Quiero sacar notazas, quiero sorprenderme a mi misma. Confío en mi como en nadie. Así que espero que los resultados sean convincentes.

Desde mi cuarto, escuchando Coldplay quiero saber que soy buena chica, responsable, cariñosa y única. Y tengo ganas de demostrar muchas cosas a quienes lo merecen.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Adiós 2012

Buenos momentos. Malos momentos. Lloros. Ansiedad. Angustías. Risas. Abrazos. Amor. Sexo. Viajes. Decepciones. Pérdidas. Ganancias. Estudios. Universidad.

Mi año se puede resumir en unas pocas palabras. Este año ha sido de los peores a la par que ha sido espectacular.

Recuerdo como empecé. Tomándome las famosas uvas y pidiendo que fuera el mejor año de mi vida, el año en el que comenzaría a estudiar en la Universidad. Mi número favorito 12. Era mi año en toda regla. Pero al final no fue así. He pasado de estar rodeada de gente a verme sola en incontables ocasiones. Miles de "amigos" me dejaron de hablar, bien por problemas o por la distancia. He conseguido otros miles de amigos, pero que al final me han ido fallando uno tras otro. Uno por uno.

Este año ha sido bonito. Aún recuerdo esas mañanas y tardes estudiando con mi chico para la selectividad. Quería ser psicóloga por todos los medios. Quería conseguirlo. Granada era mi destino. Estudié como si no hubiera mañana. Los resultados fueron mucho peor de lo que jamás habría imaginado. Las notas medias habían subido, la Psicología se iba desvaneciendo en mi mente. Pero algo me sorprendió. "Sociología en Granada". Busqué información. Me gustó. Pero decidí creer y ver si mi destino era resignarme a estudiar esa carrera en lugar de Psicologia. Septiembre llegó. Y con él, el no poder estudiar lo que amaba. Me armé de valor y decidí hacer Sociología en Granada. Quizás ese fuera mi destino. Mi amigo Andrés, el cual lo conocía poco pero lo suficiente, se ofreció para vivir a mi lado. Decidí aceptar la petición pese a que una de mis mejores amigas se negó en rotundo. Me dijo que lo pasaría mal y que nos pelearíamos mucho. Yo decidí arriesgarme y apostar por él.

Entramos juntos al piso. Era genial, era magnífico. Mi universidad me gustaba, mis compañeros igual. Mis compañeros de piso eran geniales a su manera. Tenía a mis amigas, una de Erasmus y otra en Málaga. Poco a poco el curso fue avanzando. Me gustaba estar en Granada, el único problema era la distancia de mi chico que estaba en Jerez y no podía permitirme verlo todos los fines de semana.
Las cosas fueron mejorando, la relación con mis padres era cada vez más fuerte y bonita. Mis amigas eran las mejores. Mis compis de clase y casa eran magníficos. Mi pareja era única. Y poco a poco llegaron las disculpas de gente del pasado, cosa que me fortaleció aún más y me hizo tener más seguridad en mi misma.
Estaba llena, completamente orgullosa de donde había llegado.

Pero claro, todo no puede salir bien. Comenzaron las primeras disputas entre mis mejores amigas. Una consiguió distanciarse más y todo el grupo se lo recriminó. Aún recuerdo en mi habitación, ella y su chico. Ella llorando y yo intentando no llorar a su lado, quise ser dura para que las cosas se entendieran a la perfección. Esa noche salimos juntas, decidí confiar en ella y darle una "oportunidad".

Las cosas en el piso comenzaron a ir a peor, teníamos problemas con un vecino que no estaba muy bien, nos amenazaba de muerte. Bea, la compañera de piso se fue. Nabil cada vez traía a más gente. Incluso tuvimos que aguantar cocaina en la mesa. Fue un horror. Solo Andrés y yo nos quedamos en casa. Pronto encontramos un compañero nuevo de piso. Las cosas mejoraron. Conseguimos echar a Nabil. Entró otro compañero nuevo. La casa estaba mucho más limpia aunque con un olor ligero a mariwana.

Me fui de puente a Jerez con mi chico. Fue una semana extraordinaria. Lo peor fue cuando volví a casa y me faltaban cosas. Hablé con Andrés y Dani. Le eché la culpa a ambos. Andrés se enfadó mucho conmigo. Me dijo cosas muy feas. Muy malas. Me sentí decepcionada por su parte, pensé que era un amigo de verdad. Ambos habíamos estado unidos hasta para las depresiones que nos daban. Habíamos llorado, reído incluso vestido juntos. Eramos uña y carne, pero eso desapareció por una pelea insignificante. Mis amigas me apoyaron, como lo hacen siempre. Una de ellas, la que estaba estudiando de Erasmus, se ofreció a quedar conmigo tras ese conflicto. Acepté.

Con ella las cosas fueron de mal en peor. Un malentendido acabó destrozando una relación de 14 años. Ha sido una de las cosas más duras que me ha pasado a lo largo de mi vida. Mi relación con Andrés mejoró, decidí darle una "oportunidad" y se superó con creces. Me preparó una cena riquísima con el sonido de Billy Talent de fondo, nos fuimos de fiesta. Volvimos a llorar juntos a apoyarnos, me di cuenta de lo mucho que lo quería pero a su vez el miedo que tenía a que me fallara.

Volví a mi pueblo por navidad. Creo que fue un error decidir eso. Llegué esperando algo que nunca llegaría, el cariño de mis padres. Estaban como siempre, fríos. Odiaba estar aquí, encerrada bajo cuatro paredes. La relación con mi chico solo eran peleas tras peleas. Mi estado de ánimo estaba bastante por los suelos y eso conseguía que me hundiera con cualquier cosa. Decidí ir al médico para tratar mi problema. Me diagnóstico. Me terminó de hundir. Mis "amigas" ya no lo eran, ni la una ni la otra. Una se apoyaba en la otra, y yo como una estúpida preferí esperar mi turno, turno que jamás llegó. Las he perdido a las dos, claramente es así. Supongo que los amigos son así, vienen y van y uno no sabe muy bien por qué.

Las cosas con mi pareja van tomando rumbo de nuevo, intento sonreir más. Pedí ayuda a mi madre, no podía sola.

Y ahora me encuentro aquí, escribiendo a tan solo unas horas del fin de año. De este año 2012. Ha sido bueno, pero ha tenido un nudo y desenlace bastante malos. Espero que este año que empieza sea mucho mejor y que no me lleve tantas decepciones. Para empezar, lo haré tomándome 13 uvas.

Feliz año nuevo.

Seguidores