Oigo el ruido de la calle. La luz penetra por la ventana y el frío hace que me de un pequeño escalofrío. Abro los ojos, estoy muy cansada ¿qué hora será? es cuando noto tus brazos rodeándome sin intenciones de soltarme. Sonrío y miro la hora, son las 8 de la mañana. Sonrío. Aún puedo descansar un poco más. Me giro hacia ti. Te miro y me imagino miles de aventuras a tu lado. Puedo sentir tu felicidad, tu tranquilidad... puedo notar el latido de tu corazón que unido a tu respiración, consiguen que me relaje y disfrute de la sensación de tenerte a mi lado. Mis ojos se cierran por el cansancio y mi mente viaje a mundos extraordinarios de sensaciones múltiples. Noto como tu piel roza la mía y eso me estremece. Causas en mi una sensación única, es mágico. Puedo palpar la sensación de libertad que me provoca estar a tu lado... tus besos son el oxígeno que necesito para continuar viviendo y tus ojos me devuelven a la tierra. Me hacen sentirme diferente, me abruman. Me encantan. Miles de veces me he preguntado si existe esa persona que sostiene mi hilo rojo, y estoy completamente segura de que la he encontrado... ¿dónde has estado escondido todo este tiempo? aunque realmente, eso no importa ya. Lo único que me interesa es que te he encontrado y que no estoy dispuesta a perderte por nada en absoluto. Porque es único. Lo sabes y lo sé.
Mi mente sigue recorriendo cada rincón de mis pensamientos. Puedo vernos, en vaqueros en la cocina de mi antigua casa, bailando. Me enseñabas a bailar. Recuerdo como nos reíamos de mis pies. Eran muy torpes y tropezaba continuamente. Nos reíamos y lo volvíamos a intentar. Siempre terminaba todo en una mirada profunda y en un beso renovador...
Ya es un tiempo considerable para que una se plantee muchas cosas, y lo mejor es que... eres la mejor sensación que he tenido nunca. Es complicado reflejar lo que haces sin darte cuenta pero es grandioso. Es bonito y mágico. Lo he dicho cientos de veces, lo sé. Pero no me canso de escribirlo.
Como dice la canción de fondo... True love, true love, true love,
Suena la alarma. Vuelvo a abrir los ojos y ahí estás tú. A mi lado.
viernes, 11 de septiembre de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
Es... confuso.
Hay veces que por mucho que lo intentes, no te sientes cómodo. Hay un murmullo en tu interior que no te deja pensar con claridad. Te incomoda y te hace pensar el "y cómo habría sido si..." es algo que me pone nerviosa, me inquieta. Esta noche estoy pensativa, reflexiva. Quizás las canciones de mi spotify no son las más adecuadas para mi estado anímico. Parece que leen mis pensamientos. Tengo la sensación de que saben perfectamente como me siento hoy. Es una sensación tan extraña que no sabría plasmarla en un blog para luego leerlo y encontrar la respuesta a qué narices ocurre.
Angustia quizás. Soledad. Y a la vez emoción por lo que vendrá en unas semanas. Comienza la última etapa ¿realmente quiero que termine todo esto? la respuesta me viene rápido a la mente. No. No puede terminar, no, por favor. Es confuso. Sentimientos encontrados ahogados en una mirada perdida que vaga en una noche fría de verano.
¿Qué ocurre? ¿añoras algo tal vez? no lo sé. Tal vez sí o tal vez no. Es algo que no sé muy bien. Intentas expresar tus sentimientos en una hoja de papel pero se te queda pequeña. No me gusta sentirme así, me hace creer que soy débil, cuando no es así. No sé, es... confuso.
Angustia quizás. Soledad. Y a la vez emoción por lo que vendrá en unas semanas. Comienza la última etapa ¿realmente quiero que termine todo esto? la respuesta me viene rápido a la mente. No. No puede terminar, no, por favor. Es confuso. Sentimientos encontrados ahogados en una mirada perdida que vaga en una noche fría de verano.
¿Qué ocurre? ¿añoras algo tal vez? no lo sé. Tal vez sí o tal vez no. Es algo que no sé muy bien. Intentas expresar tus sentimientos en una hoja de papel pero se te queda pequeña. No me gusta sentirme así, me hace creer que soy débil, cuando no es así. No sé, es... confuso.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Sin sentido #7
Algo de Vetusta Morla. El portátil no tiene fuerza. Conecta los altavoces. Sube el volumen. Más. Más, mucho más. Así es más fácil ahogar las voces y los llantos. Y ahora cantemos juntos. Siguiente canción, cierra los ojos y vuelve a disfrutar del placer de la música. Salvadora ella. Llora y pasa de canción. Levántate y coge la tarjeta de 16 GB y vamos a ver qué hay. Vídeos. Bien. Los ves uno tras otro y vuelves a sonreír. Miradas que te devuelven la vida y bailes que te recuerdan quien eres. Creo que el ser humano no es consciente del dolor que pueden causar unas simples palabras. Pero así nos va haciendo daño a quien menos lo merece. Te giras y te miras en el espejo. Sabes quien eres, pese a que haya gente que siga anclada en el pasado. No te avergüences de quien eres. No eres rara, eres diferente y especial. Si alguien no lo ve es porque no quiere y eso es una pena. Disfruta de quienes de verdad te quieren. Y elimina a personas tóxicas de tu vida. La vida es tan corta que no merece la pena malgastarla en tonterías. 19 días. O menos, o más. Quien sabe. Escribe un diario con tu vida y atrévete a cambiar. Tienes los ojos negros de fantasmas del pasado. Tan solos unos pocos afortunados son capaces de ver la luz. Te tienen agarrada y con los ojos tapados para que no logres avanzar, engañada de por vida con una concepción para nada cierta de ti misma. Lucha y sal. Respira y razona. Descubre y vive. Abre los ojos y tira la toalla, no merece la pena. Llévame a la iglesia, necesito confesarme. Confesar qué ya nada es igual, que son casi 4 años de lucha constante. Es absurdo hablarle a la pared si esta ni siquiera tiene sentimientos. Y ahora ve, échate en el sofá y espera pacientemente tu momento, porque sabes perfectamente que aquí no será. Por mucho que te duela, mi vida es mía y yo decido mi destino.
martes, 4 de agosto de 2015
Viaje a Motril
- Hola buenas ¿es este el autobús que lleva a Granada?
- Sí, adelante.
Y ahí comenzó mi aventura. Llevaba mucho tiempo esperando ese momento. El irme con ella unos días. Y así fue. Entrando en Granada, volví a notar como podía respirar de nuevo, como todos mis miedos y problemas desaparecían. Como mi cuerpo, sin entender a día de hoy porque lo hace, se relajó y mi rostro difuminó una gran sonrisa. Bajé del bus y me recreé en el camino. Cada paso que daba era como volver a montar en bicicleta cuando llevas mucho tiempo sin hacerlo. Algo excitante. Nos reencontramos. Ella y yo. En tan solo unos minutos recuperamos ese par de semanas que llevábamos sin vernos. Y en unos minutos, nos volvíamos a unir. Los tres. Mi diada + Ana. Me sentía pletórica. Allí, tomándonos algo fresquito y hablando de nuestras cosas. A pesar de que había pasado muy poco tiempo, tan solo 24 días, a mi me había parecido una eternidad. Me sentía muy a gusto, y eso es algo que a día de hoy, sigo valorando muchísimo.
A la mañana siguiente viajamos hacia Motril. Había tanta ilusión puesta en ese viaje, que a día de hoy, ya desde Lucena, aún puedo notar las ganas que tenía de estar allí con ella una semana entera. La semana se podría resumir en tantísimas cosas que no cabrían en ningún post del blog, pero diré que he tenido miles de emociones juntas. He estado con mi mejor amiga y hemos reído lo que no está escrito, hemos visto series, hemos nadado kilómetros de piscina, hemos charlado de mil cosas, hemos reflexionado, criticado incluso, nos hemos desahogado juntas. Hemos hecho el tonto a todas horas, además de espantar a las lagartijas cada noche y saludar a los perros cada día.
Por supuesto, pude disfrutar de él. De sus besos, de sus caricias pero lo más importante, de su sonrisa. Fue genial, a pesar de que intentó intoxicarme con un kebab y casi muero en el intento, pero bueno, algún día me vengaré, por supuesto.
En esta semana, que no ha sido una semana si no más días, he conocido a gente maravillosa. Me he reencontrado con más personas igualmente increíbles y entre todos me han hecho sentir como en casa. Sentía como que encajaba a la perfección. Ha sido genial, no tengo palabras.
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