domingo, 14 de junio de 2015

La leyenda del hilo rojo

"Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente."

jueves, 11 de junio de 2015

Sin sentido #5

Papeles repletos de teorías, de autores. Horas en la biblioteca. Subraya y luego copia a limpio lo que crees que tiene relevancia dentro de todo ese caos. Necesito respirar aire fresco y no el agobio de mi habitación. Hace mucho calor estos días y eso consigue que estudiar se convierta en una tarea de riesgo. Déjate los ojos intentando leer tu propia letra y luego memoriza. Vamos, memoriza todo para luego vomitarlo en el examen del viernes. Las calles de Granada se me hacen pequeñas. La música llena mis oídos y el nudo de mi garganta se hace aún más grande. Estrés, mucho estrés. Pero antes espera. Nos veremos antes de cenar. Un rato. Despejarme es lo que necesito. Calor humano es lo que me proporcionas. Y ahora disfruta de Granada y mejor aún... cierra los ojos. Ábrelos. Estás en un lugar maravilloso. Granada posa a tus pies y la Alhambra y tú os entendéis en tan solo una mirada. Me encanta. Gracias, mil gracias. La sonrisa que conseguiste sacarme con tan solo abrazarme se mantendrá durante toda la noche. Charlas con cerveza y miradas y besos y todo y nada. Cada vez tengo más claro que es lo que quiero ¿y tú? Sin mirar atrás me tiro desde ese avión imaginario. Me encanta la sensación de libertad. La ropa me estorba. Y los besos me sobran. Abro los ojos y los apuntes rodean toda mi cama. Échale horas, y horas, y más horas. Agobio. Llanto desconsolado por miedo a lo desconocido. Whatssap. Risas. Música del 2000 y unas caladas del mejor relajante hasta ahora conocido. Tu ausencia. Mi desesperación. Examen. Más horas de estudio en la cama. Mañana es el gran día. Tengo miedo pero se que a partir de las siete de la tarde tendré mi recompensa. Good luck.

domingo, 7 de junio de 2015

Una noche de domingo me pregunté...

Me gusta sentarme y escuchar música. Me gusta reflexionar sobre mi día a día. Y creo que hoy es una noche perfecta para hacerlo. Me centro en el presente y veo lo que tengo, lo que no. Y es cuando me surgen las dudas. ¿Es así como estoy a gusto? ¿Estoy contenta? ¿Contras? ¿Ventajas? Odio no tener las respuestas absolutas a mis continuas cuestiones. He tenido dos etapas muy buenas, una antes, otra ahora. ¿Cuál es la mejor? No lo sé. Son diferentes, dispares entre sí. Cada una tiene sus cosas buenas y cosas no tan buenas. Pero creo que las dos destacarían más por lo bueno que por lo malo. La cosa es que no sé cuál es la que debo elegir. Sí, elegir. No son complementarias. Son caminos distintos. Y las dos me hacían y me hacen feliz. Pero hay que elegir. La vida está llena de elecciones en las que renunciamos a muchas cosas, personas, lugares, por aceptar algo que creemos que es lo adecuado o lo que nos hará más felices. Tengo un dilema.  Un dilema que lleva un par de días rondándome la cabeza. No hay respuestas en mi mar de preguntas. Y eso es algo que consigue que esté algo inquieta y que tenga la necesidad de escribir, sin revisar lo que relato, como siempre. Quizás así encuentre una respuesta entre lineas. Quien sabe ¿no? Algunas veces creo que se lo que quiero, otras no. Y esa inseguridad impropia de mi me molesta. Quizás esperar me de las respuestas a todo, quizás. Pero creo que en esta ocasión no es tiempo lo que necesito. No. ¿Qué haces si tienes experiencias de dos caminos distintos pero no sabes con cuál quedarte porque ambos te hacen felices?

miércoles, 3 de junio de 2015

Sin sentido #4

La noche cae. Estoy cantando con el corazón en las manos. Son demasiados apuntes, setenta hojas.

Me encantó la película, quiero ver la segunda. Contigo. Besos. Sentimientos encontrados. Ducha. Mi pelo está demasiado largo, me gusta. Maldito diario. Tengo miedo. No duermo y como poco. Te veo y recupero el aliento, vuelvo a sentarme en las nubes. Abro los ojos. Vaya ventana más pequeña... no tiene nada que ver con la que tengo en Granada. Tacones y ocho kilos de maquillaje. Lágrimas. Graduación. Coche. Móvil. Besos. Abrazos. Miradas encontradas. Café y un pastelito. Ducha. Estudio, más estudio. No puedo dormir y ha entrado lo que quería en el examen. Tú. Yo. Dame la mano, abrázame. Maldito tabú. Me encantas. Uf. Lo ha dicho, lo ha dicho. Y tú también. Se ha desvelado el secreto. Noche en vela pensativa. No puede ser verdad. Vuelvo a sentirme flotando. Es imposible que sea verdad. Soy feliz. Me siento viva. La vida me da otra oportunidad para ser feliz. Apuntes. Café. Poco descanso. Besos. Sueños. Esperanza.

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