Siempre aciertan, siempre están ahí, siempre me sacan esa sonrisa en tiempos tan difíciles.
Me he levantado para abrir al butanero. Justo después he mirado el teléfono. Tenía varios whatssaps, varias menciones en twitter y varios comentarios en Facebook. Fui mirando uno a uno, primero los whatsssap, luego Facebook y por último Twitter. Vi que era una mención de una vieja amiga y ponía ¡FNAC! pensé que ya habría llegado el disco de Billy Talent a España (a mi me lo regaló mi chico y lo pidió por Internet). Decidí abrir la foto y leo:
"Los canadienses Billy Talent visitarán nuestro país en enero de 2013 para presentar su nuevo disco "Dead Silence" en una gira de la cual RockZone es medio oficial. En concreto actuarán el sábado 19 de enero en Madrid (La Riviera) y el domingo 20 en Barcelona (Razzmatazz). Os avanzamos también que en el próximo número de la revista podréis leer una entrevista con su cantante Benjamin Kowalewicz. "
Mi cara ha sido épica delante de mi compañero Andrés. El corazón se me ha puesto a mil, las lágrimas han brotado de mis ojos y no he podido evitar saltar, chillar. Acto seguido he mirado el calendario, perfecto, me viene bien esa fecha. He llamado a mi madre para decirle que me voy a Madrid en Enero de nuevo y luego telefoneé a mi chico para darle la noticia. Sin duda, ha decidido venir conmigo. No paro de temblar, no puedo dejar de sonreir. Mi madre me dio dinero para comprarme esos pantalones tan deseados en H&M pero Billy Talent es mucho más importante que cualquier pantalón... estoy que no puedo parar quieta, solo quiero llorar, gritar, cantar, y esperar a que llegue el día. Y averiguar las entradas, que aún no hay ni pista de lugar donde se puedan comprar. ¡¡¡¡DIOSS GRANADA QUE ME VOY DE NUEVO A MADRID!!!!
Hace dos años que no los veo, fue un 23 de enero, ahora un 19, diooooooos ¡QUE CONTENTA ESTOY!
¡BUENOS DÍAS GRANADA!
lunes, 22 de octubre de 2012
sábado, 20 de octubre de 2012
Fin de semana en Lucena
Diferentes circunstancias me han traído a mi pueblo. Decidí adelantar mi marcha y salir el jueves hacía Lucena. Aún recuerdo esa cara de sorpresa de mi madre al ver que estoy aquí. Creo que no la cambiaría por nada. Al entrar a mi cuarto, vacío, me dio un vuelco al corazón... ver que yo no formaba parte ya de esa casa, al menos fisicamente. Esa noche fue corta, decidí ir a la cama.
A la mañana siguiente, me levanté temprano y fui con mi madre a comprar al mercadona, quería aprovechar todo el tiempo posible a su lado. Lo pasamos bien. Cuando llegamos a casa, me enseñó a cocinar, notaba como le gustaba enseñarme, me encanta verla feliz. Mientras ella hacía algo yo limpiaba, no soporto el desorden. Pude ver su sonrisilla mientras mis manos enjuagaban esos platos llenos de resto de comida. Comimos juntas. Más tarde llegó mi padre, y me abrazó. Eso me llenó por dentro.
Decidí arreglar los ordenadores a mi hermana, y mi amigo Macrein se pasó por casa a prestarme un libro. Estuvimos charlando de miles de cosas, nos abrazábamos continuamente, nos habíamos echado de menos... que grande es. Luego llamaron a la puerta, abrí pensando que sería Andrés y ¡no! era Aitor, estaba en Lucena, me encantó verlo. Poco después volvieron a llamar, eran Carlos y Andrés con la cena. Entre risas y charlas estúpidas, comimos la mar de bien. Mi madre entró más tarde y volvimos a reirnos de la vida en si. De nuestra vida en Granada, que bello todo.
Hoy por la mañana, había quedado con todos, fuimos a ver cosas para el piso. He comprado bastantes cosillas, entre ellas: un embudo, una tabla para cortar, una lámpara japo y cuadros. Cuando íbamos para casa, la mamá de Andrés nos invitó a unas tapitas en su bar. Al llegar a casa mis padres me esperaban para comer, que rico todo.
Decidí ayudar a mi madre a recoger la cocina y subí al trastero a por un brasero, el frío ha llegado a Lucena. Más tarde me puse un capítulo de House y acto seguido me quedé dormida. Así hasta ahora, nose lo que haremos esta noche, me apetece salir con mis amigos, pero más me apetece quedarme con mis padres... Es grande esta unión que ha conseguido Granada... Grande Granada como siempre...
¡Buenas tardes-noches Lucena!
A la mañana siguiente, me levanté temprano y fui con mi madre a comprar al mercadona, quería aprovechar todo el tiempo posible a su lado. Lo pasamos bien. Cuando llegamos a casa, me enseñó a cocinar, notaba como le gustaba enseñarme, me encanta verla feliz. Mientras ella hacía algo yo limpiaba, no soporto el desorden. Pude ver su sonrisilla mientras mis manos enjuagaban esos platos llenos de resto de comida. Comimos juntas. Más tarde llegó mi padre, y me abrazó. Eso me llenó por dentro.
Decidí arreglar los ordenadores a mi hermana, y mi amigo Macrein se pasó por casa a prestarme un libro. Estuvimos charlando de miles de cosas, nos abrazábamos continuamente, nos habíamos echado de menos... que grande es. Luego llamaron a la puerta, abrí pensando que sería Andrés y ¡no! era Aitor, estaba en Lucena, me encantó verlo. Poco después volvieron a llamar, eran Carlos y Andrés con la cena. Entre risas y charlas estúpidas, comimos la mar de bien. Mi madre entró más tarde y volvimos a reirnos de la vida en si. De nuestra vida en Granada, que bello todo.
Hoy por la mañana, había quedado con todos, fuimos a ver cosas para el piso. He comprado bastantes cosillas, entre ellas: un embudo, una tabla para cortar, una lámpara japo y cuadros. Cuando íbamos para casa, la mamá de Andrés nos invitó a unas tapitas en su bar. Al llegar a casa mis padres me esperaban para comer, que rico todo.
Decidí ayudar a mi madre a recoger la cocina y subí al trastero a por un brasero, el frío ha llegado a Lucena. Más tarde me puse un capítulo de House y acto seguido me quedé dormida. Así hasta ahora, nose lo que haremos esta noche, me apetece salir con mis amigos, pero más me apetece quedarme con mis padres... Es grande esta unión que ha conseguido Granada... Grande Granada como siempre...
¡Buenas tardes-noches Lucena!
miércoles, 17 de octubre de 2012
Deprimida pero con energía
¡Que bien! Hoy tengo algo más de tiempo para mí, después de unos largos días. Días llenos de ilusión a la par que depresión. He estado con mi chico, eso me ha proporcionado algo de energía a la vez que el doble de trabajo, quería que estuviera como en un palacio, me gustaba hacerle la comida, fregar yo todos los platos y sin duda, que tuviera limpita la casa. Para ello, me levantaba todas las mañanas temprano y fregaba el piso entero, cuando caía la noche, estaba destrozada.
Pero los nervios se han ido dando conmigo durante todos estos días, el examen de Ciencia Política me tenía bastante "cagada". Me da mucho corte hablar en público, pero aún así, me levanté orgullosa de haber estudiado una semana entera para unas prácticas y con fuerza, agarré el micrófono. Me senté en la mesa y sin más dilación comencé a recitar la lección apoyándome en la pizarra, utilizándola como complice de mi primera práctica. Salió bien, me sentía bien, me intenté explicar lo más correctamente que pude, di todo de mi, y tuvo su recompensa. Cuando me levanté, la gente me aplaudía e incluso me silvaron. Pude ver a mis compañeros de facultad sonriéndome. Bea ese día no fue, pero también sentí su sonrisa tan característica. Me llenó mucho ese aplauso.
Hoy el día ha sido muy tedioso. En Historia el profesor no hacía más que preguntarme y yo contestaba a lo poco que sabía sobre la Revolución Francesa. Mientras él iba explicando la lección, conseguí montar una batalla campal en mi mente, podía ver al mismísimo Napoleón luchando contra la tropa Inglesa. Fascinante. El profesor es bastante bueno en cuanto a explicación, había momentos en los que me sentía extasiada escuchándolo y me quedaba absorta, cuando bajaba a la tierra tenía que mirar los apuntes de Bea, me había perdido, me encantaba escucharlo contar esa historia tan odiada por mi a la vez que amada... es increíble.
En la otra asignatura he estado completamente ausente, mi cabeza estaba en otro lugar, tanto ha sido así que Bea y yo hemos salido media hora antes y hemos aprovechado en ir a fotocopiar un libro de estranguis. La verdad que esos minutos hasta la copistería han sido bastante gratificantes, necesitaba salir con gente que no pertenezca a mi piso. Nos hemos reído, ya que por lo visto, fotocopiar un libro en Granada hay que hacerlo como si de droga se tratara, ha sido gracioso.
Por último llamé a mi padre y le estuve comentando la idea de ir a Lucena para recoger unos libros y algo de ropa abrigada, para mi sorpresa ha estado mucho más cordial que de costumbre, ha conseguido que me venga arriba, que vuelva a sonreír y que me grite ¡¡¡ANA QUE ESTÁS EN GRANADA COJONES!!! aunque el demonio que hay dentro de mi me susurrara ¡Estás en Granada pero no en Psicología!
Así que mañana que habrá huelga, aprovecharé para subir al centro y comprarle té verde a mi padre que se que le gusta y que me ha pedido traérselo. Así que eso haré.
Esto es todo por hoy ¡buenas noches Granada!
Pero los nervios se han ido dando conmigo durante todos estos días, el examen de Ciencia Política me tenía bastante "cagada". Me da mucho corte hablar en público, pero aún así, me levanté orgullosa de haber estudiado una semana entera para unas prácticas y con fuerza, agarré el micrófono. Me senté en la mesa y sin más dilación comencé a recitar la lección apoyándome en la pizarra, utilizándola como complice de mi primera práctica. Salió bien, me sentía bien, me intenté explicar lo más correctamente que pude, di todo de mi, y tuvo su recompensa. Cuando me levanté, la gente me aplaudía e incluso me silvaron. Pude ver a mis compañeros de facultad sonriéndome. Bea ese día no fue, pero también sentí su sonrisa tan característica. Me llenó mucho ese aplauso.
Hoy el día ha sido muy tedioso. En Historia el profesor no hacía más que preguntarme y yo contestaba a lo poco que sabía sobre la Revolución Francesa. Mientras él iba explicando la lección, conseguí montar una batalla campal en mi mente, podía ver al mismísimo Napoleón luchando contra la tropa Inglesa. Fascinante. El profesor es bastante bueno en cuanto a explicación, había momentos en los que me sentía extasiada escuchándolo y me quedaba absorta, cuando bajaba a la tierra tenía que mirar los apuntes de Bea, me había perdido, me encantaba escucharlo contar esa historia tan odiada por mi a la vez que amada... es increíble.
En la otra asignatura he estado completamente ausente, mi cabeza estaba en otro lugar, tanto ha sido así que Bea y yo hemos salido media hora antes y hemos aprovechado en ir a fotocopiar un libro de estranguis. La verdad que esos minutos hasta la copistería han sido bastante gratificantes, necesitaba salir con gente que no pertenezca a mi piso. Nos hemos reído, ya que por lo visto, fotocopiar un libro en Granada hay que hacerlo como si de droga se tratara, ha sido gracioso.
Por último llamé a mi padre y le estuve comentando la idea de ir a Lucena para recoger unos libros y algo de ropa abrigada, para mi sorpresa ha estado mucho más cordial que de costumbre, ha conseguido que me venga arriba, que vuelva a sonreír y que me grite ¡¡¡ANA QUE ESTÁS EN GRANADA COJONES!!! aunque el demonio que hay dentro de mi me susurrara ¡Estás en Granada pero no en Psicología!
Así que mañana que habrá huelga, aprovecharé para subir al centro y comprarle té verde a mi padre que se que le gusta y que me ha pedido traérselo. Así que eso haré.
Esto es todo por hoy ¡buenas noches Granada!
Mi vida en Granada
Siempre había pensado que el hecho de vivir en Granada iba a ser un cambio enorme en mi vida. Y sí, lo es. Quizás imaginé que todo sería color de rosa, todo serían risas y cachondeo pero no.
Llego cansadísima todos los días a casa, tengo que hacerme la comida, limpiar mi cuarto y la parte del piso que me toque, apenas tengo tiempo para escribir y eso consigue que me deprima. Estoy dando de lado a Tanya porque cuando llego de la facultad, ceno y me acuesto. Me estoy haciendo una abuela. Me tiro durante todo el día haciendo cuentas para no gastar más dinero del debido. No me compro nada en plan "capricho" porque siempre me digo "Si compras algo de ropa, ya no tendrás para comer, tu elijes" eso hace que diga adiós a esos pantalones tan bonitos de H&M...
Las clases van bien, pero podrían ir mejor si fueran de Psicología. En el piso, Nabic sigue igual de desordenado y Bea se va, nos abandona, supongo que el por qué de su abandono lo escribiré largo y tendido en otra entrada, si es que tengo tiempo algún día...
Supongo que estoy algo desanimada por noticias que afectan a mi familia y espero que no sea nada grabe... sin más dilación me marcho a hacerme la comida, estos cinco minutos en el ordenador me van a costar ir corriendo a la universidad.
¡Buenas tardes Granada!
Llego cansadísima todos los días a casa, tengo que hacerme la comida, limpiar mi cuarto y la parte del piso que me toque, apenas tengo tiempo para escribir y eso consigue que me deprima. Estoy dando de lado a Tanya porque cuando llego de la facultad, ceno y me acuesto. Me estoy haciendo una abuela. Me tiro durante todo el día haciendo cuentas para no gastar más dinero del debido. No me compro nada en plan "capricho" porque siempre me digo "Si compras algo de ropa, ya no tendrás para comer, tu elijes" eso hace que diga adiós a esos pantalones tan bonitos de H&M...
Las clases van bien, pero podrían ir mejor si fueran de Psicología. En el piso, Nabic sigue igual de desordenado y Bea se va, nos abandona, supongo que el por qué de su abandono lo escribiré largo y tendido en otra entrada, si es que tengo tiempo algún día...
Supongo que estoy algo desanimada por noticias que afectan a mi familia y espero que no sea nada grabe... sin más dilación me marcho a hacerme la comida, estos cinco minutos en el ordenador me van a costar ir corriendo a la universidad.
¡Buenas tardes Granada!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)